martes, octubre 10, 2006


ENRIQUE GALVÁN OCHOA / DINERO
Hay millones de millones de pesos para subsidiar a banqueros y
empresarios-políticos a través del fobaproa, pero no hay dinero para la
educación. (...) Y todo comenzó por una solicitud de aumento de 200 tristes
pesos mensuales.
Martes 10 Octubre 2006, La Jornada

jueves, agosto 31, 2006

TREPADOR
Es extraño, soy extraña, hoy ya no te quiero; hoy te miré con defectos, hoy no soporté tus olores, tus lagañas, tus harapos, tu soberbia, tus desplantes, tu insensibilidad, tu inestabilidad, tu suciedad, tu egoismo, tu narcisismo, tu falsa razón de las cosas, tu falta de cultura, tu excesiva ignorancia, tu ego inflado, tu pelo horrible...
Hoy ya no te quiero...

viernes, agosto 25, 2006

TIEMPO DE HUMEDAD...


Te fuiste como el vapor.
Así de rápido, así de ligero, así de escurridizo... así.
Al llegar el frío regresas, pero lo haces de forma distinta; vuelves en forma de lágrimas que no dejan de inhundar mi ser.

Se adelantaron las lluvias en mi ciudad.
Se adelantaron las lluvias en mis ojos.
Un huracán está por llegar...

Haciendo la limpieza...
Ha pasado mucho tiempo. A veces se va rápido, muchas veces pasa lento.
Yo sigo en el mismo lugar pero de una forma distinta.
Te sigo pensando mas ya no tan seguido.
Se ha ido tu voz.
Limpio las paredes de mi mente, sucias de tu eco.

jueves, agosto 17, 2006


MI "TECHO"

a ti Fabián...


El edificio donde vivo es de cuatro pisos. Los que habitamos en él somos la mayoría mujeres, salvo dos hombres que casi nunca están, las razones las ignoro mas es fácil intuirlas… hombres…
El dichoso edificio cuenta con un cuarto en la planta baja que, anteriormente estaba ocupado por un conserje y que ahora sirve como una especie de covacha o bodega para los que ahí habitamos.
En el segundo piso vivimos mi abuela, mi mamá y yo. El departamentito está lindo y lo mejor que tiene es un balcón con vista a un árbol hermoso. Es una jacaranda que en días de abril nos regala su color liláceo contrastando con el verde de sus hojitas y con el café oscuro de su tronco. Todavía no puedo creer que hubo un vecino, el de abajo, que quiso talarlo porque le estorbaba, ¡¿qué?! La verdad yo creo que la grandeza del árbol lo intimidaba…
En la parte de arriba del edificio están las jaulas de tendido y los lavaderos, además hay cuatro cuartos de servicio, uno para cada departamento.
El que nos corresponde consta de unos 15 metros cuadrados aproximadamente incluyendo un baño y tiene una ventana que mira a la calle aunque ya no a mi jacaranda sino a las palmeras que están en el camellón de Dr. Vértiz que por cierto, éste se ve bien bonito en las noches pues tiene poco tiempo que le pusieron unas lámparas que alumbran desde la tierra para arriba iluminando las palmeras.
La azotea es mi lugar favorito. Estando en "mi" casa hay veces en las que siento que me ahogo, aquí (abajo) todavía no tengo un lugar al que considere como "mío", tal vez el único es donde escribo esto, que está al final de un largo pasillo; aquí tengo la computadora que tiene unas estampas de florecillas pegadas, libros, mis revistas favorita (Algarabía), discos, archivos, una vela aromática rodeada de unos cuantos cuarzos blancos y rosas, y no podía faltar en mi pared mi cuadro rojo (que a la abuela todavía no le gusta, ella sigue comprando otros…). A pesar de esto me sigo sintiendo igual, entonces me subo a la azotea (allá arriba, cuarto de lavado, cuartito, al cuarto de servicio…), es ahí donde más me gusta estar (de "mi" casa).
Me gusta ver hacia el poniente cuando el Sol está por ocultarse, los colores que en el cielo se van formando, cómo se van prendiendo poco a poco las luces de la ciudad, cómo los pájaros callan y terminan su jornada. Es una calma acompañada de un ruido silencioso inexplicable.
Lo que me gusta ver hacia el norte es el cerro donde hay unas antenas. Cuando no hay contaminación, desde mi azotea puedo ver y distinguir algunos edificios como la Torre Mayor, la Torre Latinoamericana, la de Telecomunicaciones, el World Trade Center, la Torre de Mexicana, entre otros.
Debido a que hacia el oriente hay varios edificios altos y muy cerca no me es posible apreciar el panorama, aunque ya si me asomo bien, y claro, si no hay contaminación, puedo ver el volcán más bello, el Popocatépetl, no en vano ha sido tan fotografiado y pintado por grandes artistas como José María Velasco y el Dr. Atl, entre otros, éste último tiene una numerosa obra con el tema del dichoso volcán. El cerro que sí puedo apreciar es el de la Estrella…
Hacia el suroeste puedo ver una iglesia que está por eje 7 y Tlalpan, y otros edificios de por ahí.
Y en el cercano sur puedo ver la torre Kristal, la torre de Nortel en Insurgentes, el distribuidor vial (que más bien está hacia el poniente) y ya a lo lejos el Ajusco y sus cerros circundantes, así como las viviendas de por ahí, que más bien, no se ven las casitas pero sí las lucecitas que hacen un efecto como de prendido y apagado, algo así como un nacimiento.
El aire que llega ahí, a veces siento que es diferente, ideas mías ya sé, pero me gusta más respirar en la azotea.
Me puedo quedar horas contemplando hacia el cielo viendo cómo pasan los aviones, de hecho, ya he aprendido sus rutas y casi casi hasta sus horarios. Antes, por ahí de las seis de la tarde, pasaba un helicóptero que rodeaba toda la ciudad, esto lo hacía en un período de 15 a 20 minutos aproximadamente, iba por todo el perímetro del valle. Yo lo seguía con la mirada hasta cansarme, mientras, le mandaba besos a alguien tratando de ubicar su casa y creyendo que los sentía…
En invierno disfruto mucho mirar hacia el sur y más si la naturaleza me regala un buen cuadro: el Ajusco cubierto de nieve ¡Qué gran espectáculo!
En las noches claras soy una cazadora de estrellas fugaces que sólo se dignan a aparecer a finales y comienzos de año aunque una que otra se deja escapar otros días.
Además de contemplar el panorama, antes, los fines de semana que no hay nadie en el edificio, me subía con mi bloqueador y una toalla a tomar el Sol, a agarrar color.
Todo eso lo hago afuera donde se encuentran las rejas, pero ya dentro del cuarto hago otras cositas. Ahí hay una lavadora donde los fines de semana lavo mi ropa mientras escucho musiquita y me asoleo.
En el cuartito hay un chorro de ropa vieja, incluso un día me invitaron a una fiesta de disfraces y encontré de todo ahí; mi mamá y mi abuela se rieron mucho de eso y es que ¡qué ropa tan más horrible usaban!
En ese cuarto es donde pinto. Ahí tengo todas mis herramientas para pintar, caballete, pinturas, lienzos, dibujos, hojas, lápices de diferentes puntas, lápices de colores, vestimenta, cuadros inconclusos y más. Una vez me subí bien enojada, pues me habían dejado plantada, y agarré mi botella de ron y empecé a pintar una vírgen de Guadalupe. En poco tiempo yo ya estaba medio ebria y le pedí a ella, a la virgen, una señal, a los pocos minutos empezó a llover siendo que en esa época no llovía. Me salí del cuarto y me puse a bailar sola y ebria en la azotea con la lluvia mojándome pero feliz, luego creo que le hablé a varias personas, no me acuerdo qué les dije ni por qué lo hice pero fue muy divertido para mí porque hasta hablé con Lupita después de que me diera su señal…
A veces también ahí me duermo porque hay una cama bien vieja que decidieron subir. Ésta es tan vieja que un día estaba sobre ella con alguien y ¡que se rompe! ¡Qué horror! Se le rompió (o safó) una pata en plena acción, lo bueno es que no nos importó, ja.
Esas cosillas también le han dado al lugar un toque más especial porque estando ahí me pongo a recordar todos esos momentos en Mi Techo, como lo bautizó cierto hombre valiente que se atrevió a subir, a compartir.

viernes, agosto 11, 2006


NOT A FAIRYTALE
Es caer en lugar común decir que he pasado besando sapos en la espera de encontrar algún príncipe, y es que no me queda de otra porque así es. Y claro que no me quejo porque hasta lo he disfrutado, besar y besar y besar y besar... ¡ja! Pero, ¿Qué hay de malo en los sapos? tan bonitos ellos... ¿Qué hay de malo en los príncipes? Uy, Casi todo.

En esta "búsqueda" me he encontrado con príncipes de varios tipos; uno, el primero, incluso tenía nombre de rey, sin embargo demostró ser todo un lacayo.
Más tarde conocí a un príncipe con cara de sapo, inestable, dependiente y cobarde. Al besarlo salió su sapote diciéndome que yo era demasiado para él, él no pudo conmigo. Ni modo, a seguir buscando.
Así, pasé por ranas, renacuajos, sapos, y reptiles por el estilo, aparentando ser los grandes príncipes pero que no han llegado a ser eso para mí.
Luego de varios intentos, pensé por fin haber encontrado a un príncipe verdadero, Mí Príncipe; incluso él mismo se adjudicaba dicho título, qué soberbio, qué ciega. Fueron años de ceguera. Todo se lo di, cariño, amistad, apoyo y mucho amor, mucho. Sólo que lentamente él se fue haciendo chiquitito hasta desaparecer. Desaparecía en el momento en el que se le subió lo de la realeza a la cabeza afectándole el "síndrome del Príncipe Carlos", (creyendo que yo no lo sabía) traicionándome y cambiándome por una Camila cualquiera (y lo de "cualquiera" es literal, incluso dicho por él… lo que son las cosas... ja y más ja) y así dejó a esta, su Diana, engañada y sin ganas de intentar (lo bueno es que no tuvimos esos DOS hijos… otra vez ja). Fuera de todo, un muy buen recuerdo.
Afortunadamente, ahí estaba Él, todo un príncipe azul; alto, fuerte, seguro de sí mismo, independiente, con andar despreocupado, en fin, todo lo que cualquier mujer podría pedir. Me mostró su reinado y me lo ofreció, le compartí mi corazón y me dijo que él lo resanaría, pues estaba hecho pedacitos. Yo accedí. Mi corazón sanaba y en el momento en el que yo me abría él se cerró. "Demasiado bello para ser real" ¡ah! era muy inestable y tenía miedo a sentir... ¡otro cobarde!... a la fecha seguimos siendo algo raro...
Por esos días, sin querer, me topé con un gran sapo que, por cierto, era del estilo del príncipe azul. De nuevo me entregué completita deseando que fuera un príncipe verdadero, ja! qué ilusa, no cambió. Era un sapo muy extraño.
Cuando estaba harta de buscar, un príncipe llegó a mí y se presentó como tal. Era muy guapo, contrariamente a lo que yo solía buscar. Se dijo ser príncipe y resultó ser uno pero bien superficial, presumiendo de sus posesiones y de él mismo, todo un narciso. No tenía ojos para mí, sólo para él y para un pasado muy presente. Decidí dejarlo antes de volver a caer, lo extraño. . .
Otra vez, sin querer, me re encontré con un principote que ya tenía muchos años que llamaba mi atención, me gustaba mucho su apariencia bohemia, cabello corto con una delgada trenza larga dorada; músico, rítmico, ojos soñadores… nuestro encuentro se dio demasiado rápido y yo accedí cerrando completamente el corazón y abriendo todo lo demás, ya no esperaba más. Por primera vez no creé expectativas y resultó una buena relación, puramente física. Sólo que después hubo un acontecimiento ajeno a ambos que nos obligó a separarnos… esta vez no dolió, ¡lo logré!
De tierras frías del norte llegó un galante príncipe con acento, costumbres e ideología diferentes a las mías, claro que eso no importó, pues el mismo día que nos vimos por primera vez, nos "conocimos". Tampoco espero nada de esto, si se da algo, bienvenido, si no a otra cosa mariposa…
Ya no suelo buscar, y realmente ahora no quiero tener a alguien a mi lado, claro que tengo mucho que dar y me gustaría recibir, pero siento que ahora no es el momento, hay tantas cosas que quiero hacer por mí misma, sola y sin depender de alguien. Además yo no soy ninguna princesa.
Pero entre príncipes y sapos yo prefiero un simple y sencillo hombre; un hombre (amante, diría Silvio) de carne, huesos, vísceras y sobre todo con un cerebro dentro de su cabeza en lugar de cualquier falsa promesa, con un corazón que bombee sangre caliente y ROJA, no azul, un valiente humano que se atreva a mostrar sus sentimientos y sobre todo a compartirlos, sin miedos, sin complejos, sin depender de los demás, sólo de él. Tal vez pido demasiado pero es algo que yo podría ofrecer...
"La cobardía es asunto de los hombres, no de los
amantes.
Los amores cobardes no llegan a amores, se quedan allí,
ni el recuerdo los puede salvar,
ni el mejor orador conjugar..."

óleo de una mujer con sombrero, Silvio Rodríguez

jueves, julio 27, 2006

MIS MANOS


Una vez alguien me preguntó qué era lo que más me gustaba de mí.
Paradójicamente, encontré que lo que más me gusta es lo que al mismo tiempo más me desagrada de mí físicamente.
Mis manos. Nunca me han gustado; son chiquitas y regordetas, tengo muchas cicatrices, algunos vellos en los dedos y un callo feo y enorme en el dedo de en medio de mi mano izquierda a causa de recargar ahí el objeto con el que escribo, por esto también tengo deforme la uña del mismo dedo.
Sin embargo, mis manos me gustan, en especial la izquierda es mi consentida (soy zurda), pues con ellas puedo expresarme mejor; me ayudan cuando las palabras son insuficientes, es decir, me valgo de ellas para hablar y ejemplificar lo que digo a manera de mímica, lenguaje no verbal.
Otro medio de expresión a través de mis manos es acariciando, demostrando mis sentimientos con las manos, desde la caricia más suave hasta dar un buen golpe, pasando por pellizquitos ("pezquillitos"), masajitos, caricias coquetonas e incluso placenteras ¿quién quiere? Hasta ahora nadie se ha quejado, al contrario, todos piden más…
Me considero muy hábil con ellas; tengo mucha destreza y poca torpeza, puedo coser, tejer, bordar, reparar cosas, armar otras, desarmarlas, modelar, escribo rapidísimo en el teclado a "cero error",entre otras tantas monerías.
Además, con las manos uno puede descubrir el mundo; con los ojos lo puedes admirar pero con las manos lo puedes hacer tuyo, tocando, sintiendo, conociéndolo, de hecho, el tacto es mi sentido favorito, tocar y ser tocada.
Pero lo que más me gusta y disfruto hacer con mis manitas es… no, no piensen mal, es pintar. Pintar, dibujar, CREAR, dar forma a mi imaginación.
Mas que cualquier otra parte de mi cuerpo, incluso que el lenguaje hablado, definitivamente con mis manos me expreso mucho mejor.

miércoles, julio 19, 2006

...LUNA

Luna lunita, ya no te envidio.
Siempre quise ser como tú,
luz entre las sombras, tan cambiante
pero siempre predecible.
Ya no quiero ser tú.
quiero ser Sol,
brillar con luz propia
y que esa luz pueda llegar lejos
y cobijar a algún valiente.
No quiero cobardes,
prefiero a los arriesgados
de esos que dejan miedos y se atreven a enfrentarse a la vida,
a mi vida.
(abril, 2006)
LUNA

Luna inconvenientemente nueva
luna convenientemente brillante
luna desganada
quizá estás harta de ellos
quizá yo esté harta de mí
rompe mi alma con tus brazos
y con tu pálida luz dame un fin.

(agosto, 2004)