viernes, agosto 11, 2006


NOT A FAIRYTALE
Es caer en lugar común decir que he pasado besando sapos en la espera de encontrar algún príncipe, y es que no me queda de otra porque así es. Y claro que no me quejo porque hasta lo he disfrutado, besar y besar y besar y besar... ¡ja! Pero, ¿Qué hay de malo en los sapos? tan bonitos ellos... ¿Qué hay de malo en los príncipes? Uy, Casi todo.

En esta "búsqueda" me he encontrado con príncipes de varios tipos; uno, el primero, incluso tenía nombre de rey, sin embargo demostró ser todo un lacayo.
Más tarde conocí a un príncipe con cara de sapo, inestable, dependiente y cobarde. Al besarlo salió su sapote diciéndome que yo era demasiado para él, él no pudo conmigo. Ni modo, a seguir buscando.
Así, pasé por ranas, renacuajos, sapos, y reptiles por el estilo, aparentando ser los grandes príncipes pero que no han llegado a ser eso para mí.
Luego de varios intentos, pensé por fin haber encontrado a un príncipe verdadero, Mí Príncipe; incluso él mismo se adjudicaba dicho título, qué soberbio, qué ciega. Fueron años de ceguera. Todo se lo di, cariño, amistad, apoyo y mucho amor, mucho. Sólo que lentamente él se fue haciendo chiquitito hasta desaparecer. Desaparecía en el momento en el que se le subió lo de la realeza a la cabeza afectándole el "síndrome del Príncipe Carlos", (creyendo que yo no lo sabía) traicionándome y cambiándome por una Camila cualquiera (y lo de "cualquiera" es literal, incluso dicho por él… lo que son las cosas... ja y más ja) y así dejó a esta, su Diana, engañada y sin ganas de intentar (lo bueno es que no tuvimos esos DOS hijos… otra vez ja). Fuera de todo, un muy buen recuerdo.
Afortunadamente, ahí estaba Él, todo un príncipe azul; alto, fuerte, seguro de sí mismo, independiente, con andar despreocupado, en fin, todo lo que cualquier mujer podría pedir. Me mostró su reinado y me lo ofreció, le compartí mi corazón y me dijo que él lo resanaría, pues estaba hecho pedacitos. Yo accedí. Mi corazón sanaba y en el momento en el que yo me abría él se cerró. "Demasiado bello para ser real" ¡ah! era muy inestable y tenía miedo a sentir... ¡otro cobarde!... a la fecha seguimos siendo algo raro...
Por esos días, sin querer, me topé con un gran sapo que, por cierto, era del estilo del príncipe azul. De nuevo me entregué completita deseando que fuera un príncipe verdadero, ja! qué ilusa, no cambió. Era un sapo muy extraño.
Cuando estaba harta de buscar, un príncipe llegó a mí y se presentó como tal. Era muy guapo, contrariamente a lo que yo solía buscar. Se dijo ser príncipe y resultó ser uno pero bien superficial, presumiendo de sus posesiones y de él mismo, todo un narciso. No tenía ojos para mí, sólo para él y para un pasado muy presente. Decidí dejarlo antes de volver a caer, lo extraño. . .
Otra vez, sin querer, me re encontré con un principote que ya tenía muchos años que llamaba mi atención, me gustaba mucho su apariencia bohemia, cabello corto con una delgada trenza larga dorada; músico, rítmico, ojos soñadores… nuestro encuentro se dio demasiado rápido y yo accedí cerrando completamente el corazón y abriendo todo lo demás, ya no esperaba más. Por primera vez no creé expectativas y resultó una buena relación, puramente física. Sólo que después hubo un acontecimiento ajeno a ambos que nos obligó a separarnos… esta vez no dolió, ¡lo logré!
De tierras frías del norte llegó un galante príncipe con acento, costumbres e ideología diferentes a las mías, claro que eso no importó, pues el mismo día que nos vimos por primera vez, nos "conocimos". Tampoco espero nada de esto, si se da algo, bienvenido, si no a otra cosa mariposa…
Ya no suelo buscar, y realmente ahora no quiero tener a alguien a mi lado, claro que tengo mucho que dar y me gustaría recibir, pero siento que ahora no es el momento, hay tantas cosas que quiero hacer por mí misma, sola y sin depender de alguien. Además yo no soy ninguna princesa.
Pero entre príncipes y sapos yo prefiero un simple y sencillo hombre; un hombre (amante, diría Silvio) de carne, huesos, vísceras y sobre todo con un cerebro dentro de su cabeza en lugar de cualquier falsa promesa, con un corazón que bombee sangre caliente y ROJA, no azul, un valiente humano que se atreva a mostrar sus sentimientos y sobre todo a compartirlos, sin miedos, sin complejos, sin depender de los demás, sólo de él. Tal vez pido demasiado pero es algo que yo podría ofrecer...
"La cobardía es asunto de los hombres, no de los
amantes.
Los amores cobardes no llegan a amores, se quedan allí,
ni el recuerdo los puede salvar,
ni el mejor orador conjugar..."

óleo de una mujer con sombrero, Silvio Rodríguez

1 Comments:

Blogger Enrique said...

En vez de buscar la perfeccion trata de llegar tu a ella.

11:55 AM  

Publicar un comentario

<< Home